llegué unos 10 minutos tarde porque se demoraron mucho en atenderme en el hospital, que merece un post, pero luego, entré un poco agitado por caminar rápido, me bajé del carro en el paradero de la Av. Universitaria y la Marina, pensando que el lugar de la entrevista estaba de tras de los juegos moy.
Cuando toqué el timbre, contestó una voz melodiosa y muy amablemente me preguntó el nombre, le contesté y me abrió la puerta, subí las escaleras que parecían un poco antiguas, llegué a la oficina 201 y me recibió un joven de cabello pintado de verde y rojo en las puntas que usaba unos lentes de marco negro muy gruesos, me dijo que siga de frente, luego se me acercó una señorita, se presentó y me dijo que tomara asiento al rededor de una mesa donde ya habían acomodadas dos personas mientras llegan los demás.
La espera era angustiosa porque el joven que estaba a mi costado de una cabellera envidiable, no dejaba de respirar fuertemente además de que olía a cigarrillo, cuando lo vi a simple vista me pareció un joven simpático pero al sentarme a su lado pude notar que el acné había sido despiadado a mi gusto, ojo que hay casos peores, a mi otro lado estaba un joven que luego me enteré tiene 33 años, de aspecto arrogante y cabello bien corto a comparación del otro joven que lleva el cabello largo y húmedo por más hora y media que llevamos en esa oficina, éste joven de 33 años miraba incesantemente su celular para ver la hora y decía en voz baja que la entrevista era a las 4 en punto y alzaba su redonda cabeza mirando su alrededor como para incentivar a que alguno de los presente se uniera a su solapada protesta, además que era un poco subido de peso, tenía unos zapatos negros ya un poco maltratados por el uso y el pantalón de vestir bien ceñido, mostrando que efectivamente estaba subido de peso; luego llegó una chica más, fea a primera vista, con una casaca de /corduroi/ un poco despintada en el cuello, tenía un fólder como se tuviera cosas importantes porque las revisaba una y otra vez y cogía su celular para mandar un mensaje o timbrarle a alguien. Lo que era yo estaba sentado con las piernas cruzadas, un libro en las manos que todavía no acabo de leer, El secreto del club bildenbergh, una chompa sobria con unos zapatos impecables y un pantalón sin arrugas (que arrogante suelo ser) esperando a la señora que nos iba a entrevistar.
Luego de 30 minutos de espera se nos presenta una señora que nos dijo era la encargada de la recolección de personal para telemárketing, nos izo presentarnos a cada uno, para romper el hielo, nos reímos un poco, hablamos de nuestra experiencia, pero ella no nos dijo qué era lo que íbamos a vender nos dijo que después de esta entrevista iba a llamar a los pre-seleccionados a una capacitación el sábado por la mañana y recién en eso momento nos iba a decir lo más importante: 1. Qué vamos a vender. 2. El horario de trabajo. 3. Cuánto vamos a ganar. Ahora una recomendación que nos dio era que si éramos llamados para el sábado no fuéramos formales.
No sentí nervios en ningún momento, es más creo que fui superior a los demás en mi forma de hablar y llevar la conversación, siempre terminaba preguntando algo en general y eso le gustaba a Jessica, la entrevistadora.
Nunca lleguen tarde a una entrevista de trabajo, aunque eso a veces no te salve de tener que estar forzado a una frustrante espera con personas que a primera vista eran desagradables, pero que luego de fraternizar un poco resultaron ser personas agradables, pero el gordito de 33 años si no lo pasé para nada, me juré a mi mismo que la apariencia de una persona no me dice nada o poco de su forma de ser pero es muy importante, lo comenté líneas anteriores solo fue describir a mis acompañantes en esa espera y si que soy observador.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados